lunes, 27 de abril de 2015

Adolescentes 7

Estimado claustro universitario:

Los signos de riesgo para nuestros adolescentes pueden  ser modificables o no modificables.

Dentro de los modificables tenemos: los biológicos, psicológicos, sociales, educativos, culturales, económicos, ambientales y políticos.

Los no modificables: sexo, edad, herencia, raza.

Los signos de riesgo ambientales se relacionan con el área geográfica, la contaminación del aire, la alimentación, los ruidos, la presencia o ausencia de planificación urbana, las condiciones de la vivienda familiar, los espacios libres, etc.

Es muy importante conocer el estilo de vida de los adolescentes, es decir: hábitos, ritos y costumbres adquiridos a partir de la herencia cultural, familiar y social. El estilo de vida adoptado permite al adolescente incorporarse a distintos grupos de pares.

Para identificar el estilo de vida es necesario investigar acerca de actividades que desarrolla los días hábiles y los fines de semana, el comportamiento dentro del grupo familiar, el barrio, en el colegio, el trabajo, los horarios, los hábitos higiénicos y alimentación ( qué, dónde y cuántas veces al día come), la utilización del tiempo libre, la práctica de deportes, etc.

También es preciso averiguar cómo enfrenta el estrés de la vida diaria, cómo sobrelleva las tensiones y angustias y cómo responde a la adversidad o los resultados negativos de sus acciones.



      Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

                                                         
                                                         2015: año del 55º aniversario UMaza                                                       

lunes, 20 de abril de 2015

Adolescentes 6

Estimado claustro universitario:

Muchas veces se describe a la adolescencia como el período de “ ruido, turbulencia, agitación”, pero no siempre es así. Sin embargo, los jóvenes que revelan conductas de riesgo suelen ser los más “ tormentosos”.

Por otra parte, la conducta normal del adolescente incluye la práctica del riesgo, que constituye la experiencia vital que le permite tomar conciencia de su valor y comprobar sus capacidades.

El comportamiento psicosocial del adolescente es muy variable, de manera que los signos de riesgo no solo se relacionan con el carácter personal, sino también con los aspectos socioeconómicos.

El enfoque de riesgo es útil porque sugiere la necesidad de atención del adolescente y permite, a través de una intervención adecuada y oportuna, evitar o modificar el impacto de ese riesgo.

Cuanto más signos de riesgo exhibe el adolescente en su medio familiar o en la comunidad, mayor es la probabilidad de involucrarse en situaciones no esperables o no deseables por su entorno.

En aquellos que ya expresan estas conductas de riesgo, la posibilidad de sufrir consecuencias adversas para la salud y la vida son mayores; no obstante, este hecho no siempre genera patología. La magnitud del riesgo depende de la intensidad del comportamiento peligroso y otras conductas, que compensadas o no por los factores protectores, pueden dar lugar a patologías.


Cordial saludo.

Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

2015: año del 55º aniversario UMaza



lunes, 13 de abril de 2015

Adolescentes 5

Estimada comunidad universitaria:

Es importante identificar en nuestros adolescentes conductas de riesgo, se entiende por tal a aquella expresión voluntaria que en general pone en peligro la salud biológica, psíquica y/o social. El signo de riesgo es cualquier circunstancia o característica que conduce a la probabilidad de experimentar un daño, enfermedad o incluso muerte.

Las conductas de riesgo pueden estar derivadas de la actividad sexual ( inicio de las relaciones, masturbación, identidad sexual, cuidados, contracepción ), abuso físico o sexual, consumo de sustancias nocivas para la salud ( tabaco, alcohol, drogas ), traumatismos o accidentes aislados o repetidos, rasgos de violencia ( víctima o victimario ), alteraciones de la conducta alimentaria o de los estados de ánimo.

La presencia de signos de riesgo no siempre implica relación causal, ya que en general existen diversos factores que interactúan y desencadenan la enfermedad.

El mayor porcentaje de la morbilidad o mortalidad de los adolescentes resulta de conductas de alto riesgo.

Los accidentes y en especial de tránsito constituyen la primera causa de muerte, pero cabe recordar que por cada una de estas muertes se registran 15 casos de heridas graves y 40 de heridas leves. El consumo de alcohol y el hábito de fumar podrían ser la puerta de entrada a la marihuana y las drogas mayores.

La tasa de suicidio es muy superior a la que conocemos, siendo más elevada en zonas urbanas que en las rurales y los factores involucrados y desencadenantes incluyen conflictos familiares, laborales o sociales, asociados a consumo de alcohol y drogas, violencia y cuadros psicopatológicos. Por supuesto, no todos los adolescentes con signos de riesgo sufren accidentes o se suicidan.

Los adolescentes con conductas de riesgo pueden presentar respuestas muy dispares, algunos exhiben depresión, detención o alteración del desarrollo psicoafectivo, disminución franco de la autoestima y escasa o nula integración social. Otros muestran excitación y tendencia a las situaciones límites y la experimentación.

Con mi mayor consideración. 

Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

2015: año del 55º aniversario UMaza