lunes, 22 de junio de 2015

Adolescentes 14

Estimada comunidad universitaria:

Continuamos con alcohol y bebidas energizantes:

En nuestro país, según estimaciones, se consumen actualmente entre seis y ocho millones de unidades de energizantes por año, principalmente por los adolescentes. A los hospitales de todas las ciudades de nuestro territorio llegan cada vez más jóvenes con infartos, arritmias, crisis hipertensivas, y alteraciones cardíacas en general, que son propias de personas mayores, provocadas por el abuso del consumo de bebidas energizantes mezcladas con alcohol.

Según informe del área de Toxicología del Hospital Sor Ludovica de la ciudad de La Plata, advierte que el reporte estadístico, estas sustancias energizantes están presentes en más del 20% de las intoxicaciones alcohólicas agudas graves de los pacientes menores de 25 años. Esta situación puede llegar a ser más grave aún en un futuro próximo, ya que como sabemos estas bebidas se venden en kioscos, supermercados y cualquier negocio, sin restricciones de ninguna clase y a todo público cualquiera sea su edad.

La máxima concentración en la sangre de cafeína se alcanza entre los 30 a 45 minutos después de ingerirla. A las 3 horas ya se ha eliminado la mitad de lo que se absorbió y su efecto parece desaparecer. Esta rápida eliminación por aumento de la diuresis, lleva a deshidratación.

Muchos jóvenes consumen estas mezclas para estudiar durante la noche, los adultos suelen consumirlas cuando conducen grandes distancias, especialmente los que se desempeñan como choferes de autos de alquiler, transportes colectivos, camiones, etc.

El consumo mayor se da en boliches, donde los adolescentes y jóvenes las toman alternando con bebidas alcohólicas para aumentar su tolerancia, pues retrasan los efectos depresores del alcohol, ignorando que solo encubren los síntomas de la “borrachera”, no disminuyendo el severo efecto tóxico del alcohol. El resultado es un mayor consumo de alcohol, con efectos tóxicos potenciados. Suelen utilizarse también para no sentir el efecto  “resaca” del alcohol.

Los deportistas y los concurrentes a los gimnasios las consumen para aumentar su rendimiento.

Los efectos adversos que pueden originar son: acidez, insomnio, aumento de la tensión arterial, aumento de los niveles de glucemia en sangre, convulsiones, arritmias e incluso muerte súbita.

Es fundamental promover la diversión sana, sin sustancias que alteren el desarrollo integral de los niños y adolescentes. El consumo de bebidas energizantes entraña un riesgo en sí mismo por la conducta mágica que genera alrededor de una sustancia que “ nos ayuda a ser!!!”.

Continuaremos con: consumo de drogas y ¿Cómo tratar de ser una familiar preventiva?


Respetuoso saludo.



Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

     2015: año del 55º aniversario UMaza


martes, 16 de junio de 2015

Adolescentes 13

Estimado claustro universitario:

En relación al alcohol y las bebidas energizantes en los adolescentes, podemos decir que puede ser el principio para la adicción a otras drogas. El riesgo no solo existe en su toxicidad farmacológica ( combinadas con alcohol o con anfetaminas que pueden afectar no solo SNC sino aparato cardiovascular ) sino en la toxicidad del estilo de vida que les están imponiendo a los adolescentes.

La primera bebida energizante que llegó al país fue de origne austríaco y empezó a venderse en 2001. Son de venta libre en supermercados, quioscos, bares y discos. Actualmente se comercializan bajo los siguientes nombres y la mayoría son latas de 250 ml: Red Bull, V de Danone, Black Fire de Coca Cola, Pepsi Kick, Speed, etc.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica ( ANMAT ) clasificó a las bebidas energizantes como “ suplementos dietarios “ pero en la actualidad, es de público y notorio conocimiento que, precisamente, no se las consume con este propósito.
Su venta ya está prohibida en muchos países, alertando a otras naciones de la peligrosidad de mezclarlas con bebidas alcohólicas.
No podemos, por lo  tanto, considerar a estas sustancias como un simple suplemento, porque sus posibilidades de dañar el organismo son mayores que su valor nutritivo.

Las llamadas bebidas energizantes contienen en términos generales: azúcares, cafeína, taurina, proteínas, vitaminas, minerales, hierbas, creatina, triglicéridos y otras sustancias que, habitualmente no son para consumo libre.
Entre los aminoácidos, la taurina, presente en nuestro organismo, disminuye en situaciones de estrés o cansancio, por lo cual es necesario restituirla. La vitamina B6 y la cafeína se comportan como estimulantes. La cafeína es la que se encuentra potenciada en este efecto y duración por otros ingredientes estimulantes, como ginseng, guaraná, entre otros. La cafeína es la que más preocupa. Hay aproximadamente 35 mgr de cafeína por cada 100 ml. de bebida energizante. Debemos tener en cuenta que un pocillo de café aporte 80 a 175 mgr según la forma de presentación y el tipo de café.

Los cardiólogos afirman que el riesgo ya aumenta cuando se consumen 2 latass, ello sobre todo cuando se mezclan con tabaco, alcohol, medicamentos o drogas. Estas sustancias son consumidas en forma masiva por nuestros jóvenes y, lamentablemente ( como saborizantes de bebidas alcohólicas como vodka y ginebra ) en esta mezclas es donde reside el gran peligro. Estas combinaciones pueden producir en el organismo múltiples efectos como: taquicardias, hipertensión arterial, arritmias e incluso infartos y muerte súbita.

Seguiremos trabajando sobre este importante tema de interés y transcendencia popular.



Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

     2015: año del 55º aniversario UMaza  



miércoles, 10 de junio de 2015

Adolescentes 12

Estimada comunidad universitaria:

Continuamos con el cuidado de la salud de nuestros adolescentes.

Veamos por qué consultan nuestros adolescentes: los motivos de consulta del adolescente pueden ser similares o diferentes a los referidos por los adultos acompañantes. Existe en ocasiones una doble demanda y habitualmente, los motivos de consulta son múltiples por ambas partes. Algunos están en relación con la necesidad del joven  en la afirmación de lo que es normal o no, otras , son motivadas por desconocimiento de los cambios puberales físicos, emocionales o del comportamiento por parte del adolescente, la familia o algún otro miembro del entorno.

Puede ser que algunos acudan al principio del año escolar para el “ famoso y conocido “ apto psicofísico solicitado por las escuelas, el club o el gimnasio. Otros consultan solamente cuando están enfermos; por gastroenteritis, gripe, anginas, infección pulmonar, dolores, malestares, problemas de columna, alteraciones menstruales, etc. También consultan sobre aspectos psicológicos y/o sociales, problemas relacionados con la escuela, el aprendizaje y/o la conducta, hábitos del sueño, alimentación, uso del tiempo libre y aspectos referidos a la sexualidad y a consumos. Los que padecen enfermedades crónica, concurren más frecuentemente al pediatra y/o especialistas.

En la consulta con el adolescente se le brinda al joven un lugar de escucha preferencial. Se trata en lo posible de responder a dudas, aclarar mitos, confirmar la normalidad del crecimiento y desarrollo o no. Indicar vacunas, orientar en sexualidad, nutrición, higiene, riesgo de consumo de alcohol, tabaco y drogas. Orientar en prevención de accidentes y otros temas de su interés. También promover el desarrollo de su propia autonomía y ayudarlo a proyectarse en el futuro. Reforzar factores protectores y promover el desarrollo de su propia autonomía y ayudarlo a proyectarse al futuro. Reforzar factores protectores y promover un estilo de vida saludable, estando siempre enmarcada la consulta en la confidencialidad. Él o ella son los que con su espíritu y ánimo crítico arribarán a sus propias respuestas dialogando con el profesional que los atiende; así el profesional, no solo tendrá la obligación de hacer los diagnósticos más adecuados, sino también deberá detectar el riesgo de la situación planteada, y si en la posible solución de la enfermedad o problemática, el adolescente cuenta con la colaboración familiar o de su entorno cercano.

Continuaremos con alcohol y bebida energizantes, un verdadero cóctel explosivo entre nuestros jóvenes.


Cordialmente.

Dr. Daniel R. Miranda
Rector UMAZA

     2015: año del 55º aniversario UMaza